Santa Marta y el Parque Tayrona
Volamos temprano desde Medellín y tras 1 hora aterrizamos en el aeropuerto 'Simón Bolívar’ de Santa Marta, a 16 km de la ciudad.
Desde el avión apreciamos una zona montañosa de selva con palmeras, y junto a la costa los pueblos bañados por el mar azul del Caribe.
El taxista nos informó que el precio hasta Santa Marta centro eran 29.000 COP y nos llevó al hotel ‘Casa del Escritor’. Pasamos por el ‘Rodadero’, la zona más turística del momento con altos edificios, donde hay más ambiente, fiesta y buenas ofertas de alojamiento y restauración.
Una vez instalados dedicamos el día para visitar el centro y comprar provisiones para la excursión al ‘Parque Tayrona’.
Santa Marta es la ciudad colonial más antigua de Colombia, y la segunda de toda Sudamérica. Tiene una zona portuaria por lo que las playas no son las más interesantes de la zona.
El mapa de Santa Marta es como un tablero de ajedrez, donde las calles que van de norte a sur se llaman ‘Carreras’ y las de este a oeste ‘Calles’. Se identifican por números; las carreras van paralelas al mar y empieza por la número ‘1’ junto al paseo marítimo. Para ir a algún punto de la ciudad puedes preguntar por ejemplo por ‘la calle 17 con la carrera 4’.
Visitamos el ‘Museo del Oro’ de entrada gratuita. Nos acompañó el aire acondicionado en varias salas, un buen aliado para reponer fuerzas. También la ‘Catedral Basílica de Santa Marta’ donde está sepultado ‘Simón Bolívar’.
Junto al paseo marítimo comimos nuestro primer ‘Corrientazo’, o también llamado ‘el menú corriente’, por 10.000 COP. Es el menú diario típico en Colombia, y bajo el calor de 40ºC se empieza por una sopa calentita de maíz con carne o pescado, seguido de un plato de carne acompañado de arroz de coco, ensalada y plátano frito.
En la calzada frente a la bahía de Santa está la estatua a los ‘Dioses Tayrona’, en recuerdo a la cultura precolombina.
En la calle 3 encontrarás la zona de bares y restaurantes donde hay mucho ambiente cuando oscurece.
El Mercado está al norte de la ciudad, al otro lado de la Avenida del Ferrocarril. Hay infinidad de puestos y está repleto de gente. Si vas a visitarlo que sea en hora de luz y estate atento.
Nos recomendaron no ir más allá de la calle 13 hacia la 1, como límite de seguridad, sobretodo de noche.
No nos dio tiempo de visitar Minca, un pequeño pueblo a 17km en medio de las montañas.
Tampoco los pueblos costeros Taganga (a 5km), y Palomino, que está a 2h en bus y de camino al ‘Santuario de Flora y Fauna de los Flamencos'.
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